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Mientras estábamos de fiesta


Fuente: Humberto Vacaflor G.

La fiesta de Tiwanaku estuvo muy linda, aunque con menos público que hace cuatro años. Los festejos de la reasunción, o reentronización, colmaron las expectativas, incluso si apenas llegaron cuatro presidentes de los diez invitados. No saben lo que se perdieron.

No vino, por ejemplo, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner. Después se supo que había estado muy ocupada para convencer a la Toyota sobre la ventaja de comprar litio argentino para sus futuros automotores eléctricos.

Los argentinos consiguieron el mejor comprador para su litio, aunque no tienen los gigantescos yacimientos que posee Bolivia. Con sus pequeños salares, Argentina ha logrado en los últimos 20 años los mejores contratos para vender litio, firmados mientras los bolivianos o estábamos dudando o estábamos de fiesta. En el primer caso fue cuando el presidente Jaime Paz Zamora estaba dudando sobre si firmar o no el contrato con la Lithco, y en el segundo caso fue cuando el presidente Morales estaba entregado a los mimos de las musas de Qullasuyu.

Otro ausente de la fiesta de Tiwanaku fue el brasileño Lula da Silva. Ese mismo día el Gobierno peruano estaba firmando en Lima, con Lula y el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, el contrato para que la petrolera brasileña invierta en la explotación del petróleo de las selvas peruanas.

Es decir que mientras los bolivianos festejamos la llegada del Apu Mallku, países vecinos hacen lindos negocios para vender sus materias primas.

La prensa chilena criticó al Gobierno de la señora Michelle Bachelet, que estuvo en las fiestas bolivianas, por no haber previsto la firma del contrato para la venta del litio argentino a la Toyota.

La sospecha de los expertos chilenos es que la empresa japonesa hizo un cálculo muy fácil: ¿cuál país presenta las mejores ventajas para la explotación de los yacimientos de litio?

Los chilenos habrían sido descartados por la rigidez de sus condiciones, con plazos de hierro para la vigencia de los contratos. Y es probable que los japoneses hayan descartado el litio boliviano porque no se imaginan cómo será la relación con un país socialista en guerra con el capitalismo.

Lo cierto es que mientras estábamos de fiesta, dos países vecinos hicieron lindos negocios.
¿Negocios? No gracias, somos socialistas.

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